Nueva Galeria:
Antonieta
Sosa: La casa el cuerpo y otras
posibilidades
Referirse a Antonieta Sosa es entrar al sesgo del
espejo, transitarlo y
regresar al abismo diario
del hombre ante su entorno.
Siempre creí de forma fehaciente que Antonieta en su indagación
sobre las posibilidades
del cuerpo frente al espacio propendían a una
pureza
a un rigor nunca trabajado por activista alguno de la performance
o las artes de acción.
La realización específica
de cada una de estos performances e intervenciones
del espacio son de una austeridad sin par; los
escasos elementos, el vacío y la proyección que el cuerpo delata propiciando desde sus posturas los
significantes de un vacío realizándose desde los signos que lo conforman y lo
edifican hasta la plenitud
que (asiste al espectador) al verse envuelto en tan particular manera de
ejercer el arte.
Manifiesto, que de las mujeres que integran el calidoscopio
de la plástica nacional, Antonieta Sosa es un outsider, una “rara” que se hace heroína luego de un largo batallar durante años para
lograr establecer el respeto en torno a los artistas contemporáneos que le
rodearon. Su más querida y enriquecedora exposición nos da cuenta de esa subjetividad unívoca que acompaña su
obra: vacíos desbordados por breves e inusitados acontecimientos que sólo una psiquis particular y educada o
sensibilizada en el arte pude lograra tejer. Breves pequeños instantes,
efímeros recuerdos, retazos de memoria
van de la mano con la metáfora
fecunda de hormigas que atraviesan la pared del hogar. Antonieta Sosa ha creado una labor donde su obra cobra el valor de
una poética, donde ella se desnuda y nos
hace visible en su laberinto todas las posibilidades y conexiones que realiza
su cerebro y su mundo de acciones llevadas a cabo desde el hogar hasta la
posada diaria y paciente del cuerpo, aguardando un respiro un descanso en el
transitar para realizar sus propuestas.
Antonieta Sosa, alguna de
sus acciones:
Antonieta Sosa entre sus múltiples intervenciones podríamos
citar ¿Y Porqué No? , propuesta
realizada en 1981, coordinadas por
Código y cuerpo
“Una vez que me salgo del espacio real, mis propuestas están
relacionadas con el cuerpo”, nos anuncia Sosa
y salirse nos indica la siguiente meditación subrayada por ésta investigadora de las
artes: “…Pintura…para mi no es otra cosa que pensar y reflexionar frente a un
plano o superficie.” (1*)Ejemplo de
ello, nos lo brinda su propuesta Cas(A)nto, realizada en el Museo de
Bellas Artes de Caracas, en la sala(2),
1998. Ya que en la obra de Sosa “la
autobiografía se hace casa y la casa se expone a su vez antropométricamente” nos
sobran razones para aludir que la esencialidad de su obra residen en el
carácter autobiográfico y su pasión por
medir y trasladar la medida de su propio
cuerpo (
Planos, descripciones, vivencias; desplazamientos,
proyecciones y sugerencias en los objetos
que por ende son fetichizados. De suyo la carga mágica pervive en la
atmósfera de la casa cada vez que las
metáforas aluden una soledad que propicia su propia red simbólica, exorcizando
la materia desde el Yo =Casa/ Casa=Yo.
Esta suerte de integración; llenar y vaciar los signos en el
espacio a través del desplazamiento
corporal. Nos acercan a la performance como un arte pertinente a las fronteras, no por su
condición de extranjera sino que habita
la periferia y además se involucra con otras formas para elaborar el material artístico plástico.
Generando mixturas, encuentros, desencuentros en un laboratorio permanente donde intervienen el cuerpo y el espacio
desde las reflexiones abordadas por la artista.
Es en la región del cuerpo es donde se suscita el hecho
simbólico plástico, el hecho del acto corporal- semántico del espacio,
dadas las leyes de la respiración y el
control de la energía, esta vez desencadenada desde lo situacional y no
accional y no desde los códigos de la acción psicológica sino desde los códigos abordados por el performer, que establece una fisura con
el teatro, para abordar la acción como arte (de la síntesis) cuya
representación no obedece en cuanto a las artes plástico-visuales se refiere a
la construcción de un personaje o una máscara. Refiéranse sí al traslado de
signos y símbolos en la estructura espacial pertinente abordando desde la
indeterminación nuevas lecturas desde lo diegéticio y extra-diegético, un poco
para recrear en el ojo lector del fauno (ser humano) que pasa, otras
posibilidades.
Antonieta recupera su palabra
y su imaginería en el uso del espacio.
El lenguaje en Antonieta
Sosa se ha hecho carne ha sustituido la carga fonética léxica la
pronunciación y la escritura formal por la visual extendida en
un horizonte inesperado donde los signos o códigos trasiegan su existencia a partir de la indeterminación.
Antonieta Sosa es un cuerpo revelado es “yo -soy” hurgando
permanentemente en la restitución del lenguaje pictórico-objetual –corpóreo. No
hay reducción de los signos en su discurso, quizás economía del lenguaje.
Síntesis del mismo. El cuerpo no es
óbice para la extensión formal de sus posibilidades en cuanto al significante y
en tanto los elementos que habitan el espacio resignificado de
El deseo o pasión del significante queda revelado en su
discurso, en su relación operante entre la forma y el espacio entrelazados con
los recuerdos, mezclados y adheridos al carácter íntimo de su obra. Que es per se Antonieta y su goce, su forma de (percibir)
el mundo a través del corpo reedificado, sin enmascaramiento; translucida,
transparente y en permanente armonía con
su entorno.
No queda más que despedirnos, de la letra hecha cuerpo desde
el cuerpo y sus resonancias desde
Roger Herrera R/ Caracas, 25 de junio
de 2012.
(1*) Tomado de internet: www
laimagendobleentrevistas.blogspot.com/. Entrevista realizada por Franklin
Fernández a Antonieta Sosa. Jueves 11 de septiembre de 2008.
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